El enigma del Santo Grial

Una trepidante novela de aventuras, acción e intriga; impregnada de misterio desde l. a. primera hasta l. a. última página.

Año 1367. Los dos hombres más importantes de una clandestina sociedad cátara aparecen torturados y asesinados en los angeles ciudad de Narbona, al sur de Francia. Pertenecen a l. a. hermandad encargada de guardar el Santo Grial desde hace siglos.

Raimond Guibert, jefe militar del papa Urbano V, haciendo un prefer a los angeles mujer que lo adoptara en su infancia, se desplaza hasta Narbona para indagar sobre estas muertes. Mientras lleva a cabo sus pesquisas, conocerá a Joseph Clyment, un miembro de esta secreta sociedad cátara. Este le revelará que desde hace siglos son los responsables de mantener oculto el Santo Grial, que fue guardado por sus predecesores, y necesita encontrar el lugar donde está escondido antes de que lo hagan los que asesinaron a sus líderes, si es que no lo han hecho ya. Raimond aceptará ayudarle al estar convencido de que esta búsqueda le llevará hasta el asesino.

La búsqueda estará llena de pistas que deberán descifrar si quieren encontrar el cáliz de Cristo. Pero también estará llena de peligros.

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Los sollozos invadieron los angeles estancia—. �Qué va a ser de mí? —¡Ten fe, mujer! —le recriminó Camille—. Mi hijo es inocente, de eso no hay duda. El preboste y el senescal indagarán y encontrarán al verdadero asesino. Hay que confiar en los angeles justicia. —Quería que sus palabras sonaran convincentes. Y lo eran, aunque ella también estuviera a punto de venirse abajo. Pero no, debía ser fuerte. Siempre lo había sido. l. a. peste se había llevado a su marido y a tres de sus hijos a l. a. tumba. Sin embargo, pudo mantener el negocio y sobrevivir, sacando adelante a sus otros dos hijos.

Raimond escuchaba muy concentrado. Sin duda había gato encerrado. —Estaban buscando algo… —reflexionó en voz alta—. �Pero el qué? �Tenían algo en común las dos víctimas? —No, aparentemente. Se asemejaban en que eran dos de las personas más importantes y ricas de Narbona. Raimond procesaba todos los datos, con l. a. mente funcionando a pleno rendimiento. Los habían torturado para sonsacarles algo, period evidente. Después Laurent había aparecido en el momento menos preciso, cargándose las culpas. Y ahora habían intentado matar a Laurent.

A él no le gustaban las tumbas, y menos en una sala tenebrosa como aquella. Intentaba escudriñar los angeles tumba desde una distancia prudencial. Desde luego period una tumba digna de reyes, con los angeles losa exquisitamente esculpida, adornada en sus paredes con fastuosos detalles tallados. Quiso acercarse un poco más para observar con detenimiento las dos figuras esculpidas en los angeles losa cuando Agnés cayó fulminada al suelo de rodillas, ahogando una exclamación. Raimond se sobresaltó, y seguidamente l. a. escuchó sollozar.

Con el sol desapareciendo por el horizonte, Raimond bajó a las mazmorras del Santo Oficio con un júbilo ostensible, con una excitación que lo envolvía por completo. Acababa de leer los angeles misiva del papa, y daba su autorización para arrestar al inquisidor normal de Narbona y a todos los que trabajaban a sus órdenes. También anunciaba que enviaba a un inquisidor y un notario para que se encargaran de los interrogatorios inmediatamente. Posiblemente llegaran hoy, o como muy tarde mañana al mediodía, ya que venían procedentes de Béziers, a unas seis leguas (28 kilómetros) de distancia de Narbona.

Quién period ese hombre que le pedía tal desfachatez? —Pero, señor, vos no lo entiende. Yo no cometí los asesinatos de los que se me acusa. No puedo admitir algo que no he hecho —aseguró vocalizando bien, para que lo entendiera sin género de dudas, a los angeles vez que echaba discretas miradas al tribunal, que no perdía detalle. —Laurent Rollant —dijo con voz poderosa Alfred Simonet, el inquisidor general—, tu abogado es un experto en derecho civil —advirtió con gesto grave. —¿Mi abogado? —se sorprendió, volviendo l. a. mirada hacia el sacerdote, que no había variado su sonrisa—.

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